El 24 de mayo es el día mundial de la esquizofrenia. En los últimos años ha habido mayor visibilidad y sensibilización en relación a la salud mental. Según la enfermedad que se padezca, mucha gente la relaciona con el delito como si se tratase de una predisposición. En el presente artículo encontrarán qué relación mantienen ambos.

Palabras clave: esquizofrenia, salud mental, sensibilización, enfermedad, delito, predisposición.

CONCEPTO

Según la OMS, la Organización Mundial de la Salud, la esquizofrenia es “un trastorno mental grave por el cual las personas interpretan la realidad de manera anormal”.

Las personas que lo padecen, un 4,5% de hombres y un 2,9% mujeres, sienten alucinaciones y delirios que pueden llegarles a afectar en su vida cotidiana si no se tratan. A pesar de que esta enfermedad no tiene cura, el tener un tratamiento basado en medicación combinado con terapia psicosocial, puede ayudar a controlar la enfermedad.

En España lo sufren cerca de 400.000 personas y suele aparecer en una edad temprana, aproximadamente entre los 16 años.

La enfermedad presenta varias frases:

  • fase prodrómica: las personas suelen estar en esta fase más depresivas y sensibles.
  • fase activa: para controlar los síntomas, las personas deben tomar antipsicóticos.
  • fase residual: no tiene porque ser irreversible.

Dependiendo de la fase en la que se encuentren variarán los síntomas. Pueden ir desde distorsiones en el pensamiento, pasando por deprimidos e incluso dificultades para tomar decisiones. 

RELACIÓN CON EL DELITO

Quienes padecen esta enfermedad suelen ser estigmatizados como violentos, pero los datos muestran que tan solo representan un 10%. Dentro de este porcentaje podían estar incluidos los que han tomado previamente estupefacientes, alcohol o circunstancias desfavorables. Mientras que otra parte del porcentaje puede ser para aquellos que tienen ideas paranoides, impulsividad, alucinaciones, etc.

Estas últimas contribuyen al descontrol y a una conducta violenta porque tienen vivencias que para ellos sienten como reales cuando son hechos inexistentes.

Además, la violencia que se puede producir suele ir dirigido hacia personas que el individuo conoce, como familiares o amigos. Pero los medios de comunicación pueden llegar a poner énfasis en acontecimientos puntuales que parece que sean más violentos.

MITOS

La sensibilización y visibilidad de esta enfermedad permite romper con falsos mitos e integrar a las personas que los sufren y quienes pueden llegar a vivir una estigmatización por su condición.

La primera de ellas y más conocida es que los esquizofrénicos son personas violentas. Como expliqué anteriormente, si se sigue un tratamiento combinando medicamentos y terapia psicosocial, pueden controlarse los síntomas. Estas personas no son más violentas que cualquier otra que sea sana mentalmente; siempre y cuando no hayan consumido drogas psicoactivas o hayan suspendido su tratamiento.

La segunda de ellas es que tiene origen genético. No tiene por qué, hay personas que tienen familiares que lo padecen y ellos no lo desarrollan. A día de hoy no existe una evidencia científica que lo demuestre.

El siguiente es que las mujeres lo sufren más. Es justo al contrario: lo padecen los hombres el doble que las mujeres, y en una edad más temprana.

Finalmente, y en relación a la anterior, se desarrolla en edad adulta. Suele ser a partir de los 16 años y no más allá de los 40 años.

CONCLUSIONES

Podemos concluir que las personas que sufren esquizofrenia no son más violentas que la población general. Los comportamientos que son violentos es porque existen factores predictores a estos, como una historia previa de violencia o victimización; por una falta de conciencia de la enfermedad o abandono del tratamiento porque no quiere reconocerlo; abuso de estupefacientes o alcohol; asilamiento o por trastornos del pensamiento y de la percepción.

Los criminólogos analizamos conductas delictivas y a partir de ahí realizamos perfilaciones criminales sobre quiénes pueden estar detrás de las conductas ilícitas.

Además de ello, intentamos crear políticas públicas para prevenir el delito y que no vuelva a suceder los mismos hechos, evitando así nuevas víctimas.

Por tanto, debemos parar atención a los que son criminales y dejar de estigmatizar a las personas que deben lidiar con una enfermedad mental.

 

Anaïs Iglesias Pérez

Criminóloga y Colaboradora en Sec2crime

Bibliografía