La importancia del presupuesto de Defensa para España

La importancia del presupuesto de Defensa para España

El conocimiento de la sociedad española sobre los temas que atañen a la Defensa y Seguridad Nacional del país, lo que se conoce como cultura de defensa, es muy escaso; por lo que el gran público ignora muchos de las principales amenazas, aspectos básicos, y riesgos que le atañen, así como las inversiones necesarias para hacerles frente.

Desde la crisis de 2008, los partidos en el Gobierno no han realizado grandes análisis de la situación de la Defensa en España, así como el traslado a la opinión pública de la importancia de que la ciudadanía conozca estos temas. La inversión en Defensa es necesaria por diversos motivos, entre otros, destacan:

A) Para garantizar la seguridad nacional: en el contexto estratégico actual existen numerosos riesgos y amenazas transnacionales que afectan directa o indirectamente a la seguridad de los españoles y a sus intereses, especialmente en dos de los principales escenarios de conflictos actuales como son Oriente Medio y el Norte de África.

B) Para sostener el orden internacional y afianzar el papel de España en el exterior: España en la actualidad participa en todas las misiones y operaciones de la Unión Europea, así como gran parte de las misiones, operaciones y actividades de la OTAN, además de varias de las Naciones Unidas. 

C) Para fomentar la denominada `economía de la defensa´: en el sector de la industria de defensa existen 400 empresas registradas con el Ministerio de Defensa, cuyo papel de producción de armamento y tecnología con importantes usos civiles o duales en áreas como el transporte, la comunicación, sistemas de ciberseguridad, etc.

La inversión en defensa es imprescindible para el desarrollo del I+D nacional, siendo unade las contribuciones esenciales del Estado al desarrollo tecnológico a la innovación y las nuevas tecnologías, pues el 10 % de su facturación anual del sector se destina esto.

EL BORRADOR DE LOS PGE DE 2022

El pasado 13 de octubre, tal y como establece la Ley 47/2003, de 26 de noviembre General Presupuestaria se presentó ante las Cortes Generales el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio económico del 2022. En ellos, las partidas asignadas al Ministerio de Defensa han sido de 10.152 millones de euros, un aumento del 7,86% respecto al de este año hasta llegar al 1,8% del PIB español hasta superar por primera vez la barrera de los 10.000 millones de euros[1]. A esto habría que añadir la partida de investigación, desarrollo e innovación militar (que se incluye dentro de la financiación del Ministerio de Ciencia), lo que conformaría aproximadamente un total de 11.000 millones de euros de recursos públicos.

En este documento, en lo que respecta a la Defensa Nacional se fija como «prioridad» el ámbito comunitario, el «impulso del liderazgo de España en el avance de la Política Común de Seguridad y Defensa, que se configura como el marco político prioritario»[2].

El documento aclara que «se mantendrá a la vez el compromiso con la Alianza Atlántica», a pesar de que la aportación económica de España con la OTAN es de las más bajas de todos los países aliados desde hace décadas.

A esta subida se le añadirá, a lo largo del año que viene, otra partida del montante procedente de los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En la inversión europea para paliar las consecuencias de la crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19 se prevén 26 millones de euros para «apoyar y fortalecer la base industrial y tecnológica de España» que complementen las adquisiciones de armamento y material bélico (en el apartado «inversiones reales») que establecen estos PGE por un total de 3.515 millones de euros.

Así, el objetivo del Gobierno en este ámbito es «alcanzar estabilidad presupuestaria que permita una adecuada planificación en la dotación y sostenimiento de las Fuerzas Armadas». Esta estabilidad no se producirá por el aumento del gasto, que, aunque se produce, es moderado, sino por su racionalización, priorizando la modernización del material disponible. Y, al igual que los del año pasado, estos PGE, “hacen un esfuerzo en materia de personal, en mejorar la red de hospitales militares y las condiciones de vida de los miembros de las Fuerzas Armadas, incluyendo inversiones en escuelas infantiles o mejoras en las redes de comunicación en el exterior”[3].

Los Presupuestos Generales del Estado de 2022 invertirán, según este borrador presentado, la mayoría de los 2.850 millones de euros destinados a grandes programas Especiales de Armamento (PEA) del Ministerio de Defensa[4] en 6 grandes proyectos que son: el avión de transporte A400M (que se llevará 379), el caza de combate Eurofighter (593,8), FCAS (274), el carro de combate Leopard (267,7), el NH-90 (250,4) y los submarinos de la clase S-80 (340).

El montante asignado a los PEA, que asciende hasta 2.100 millones, se disgrega de la siguiente manera: 563,1 millones para el Ejército de Tierra, 1.368´8 millones para Ejército del Aire y 664´7 para la Armada. Los fondos restantes, 250´4 millones son del NH90, un programa transversal del helicóptero NH90.

Además de estos seis, el Departamento del que es titular Margarita Robles también invertirá en otros 9: la aeronave multipropósito MRTT (en la que se gastarán 122 millones), el buque de acción marítima BAM-IS (58), el helicóptero de transporte Chinook (131), BAM (54), Pizarro Fase II (65,6 M), Vehículo de Combate sobre ruedas Dragón 8×8 (30), fragatas F-110 (131), Tigre (68,7), y la actualización de las fragatas F-100 (81,6).

LA PARTE SOCIAL DE LAS FAS

Otra parte importante de la asignación a Defensa es la que atañe a tropa y marinería que para el próximo ejercicio mantendrá casi 80.000 militares. Así, desde el Ministerio se busca mejorar la conciliación de la vida profesional y personal de la escala más básica mediante un sistema de seguimiento de la aplicación de las medidas de igualdad y conciliación. Así, «la consolidación de la protección social, el apoyo al entorno familiar de los militares y el apoyo a las familias de los fallecidos y heridos en acto de servicio y al personal militar con discapacidad, constituye una línea de actuación prioritaria«[5].

Otra de las prioridades de este Departamento es potenciar la igualdad de género, trabajando en políticas de igualdad y potenciando la presencia de la mujer en todas las escalas para conseguir que adquieran puestos de mayor responsabilidad dentro del Ministerio; además de poner en marcha campañas para aumentar el número de mujeres que deciden ingresar en las Fuerzas Armadas.

Todos estas inversiones y cambios sociales que se buscan reflejar en nuestras Fuerzas Armadas no se reflejan en apoyo ciudadano tal y como muestran las encuestas del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): más de la mitad de los españoles, si es necesario recortar el gasto público, son partidarios de empezar por lo destinado a Defensa.

Este sondeo del CIS refleja que más de uno de cada cuatro de los encuestados (el 27,5%) creen que se invierte demasiado dinero público en Defensa y el 51,5% que debería ser el primer servicio del que retraer fondos en caso de ser necesario gastar menos, por delante de otras partidas como la comunicación, el transporte o las telecomunicaciones. Esta percepción es llamativa, especialmente porque durante los 2 últimos años se ha confirmado la importancia vital de nuestras Fuerzas Armadas en la sociedad actual por su actuación contra la pandemia de Covid-19, la nevada Filomena, la evacuación de Afganistán o en La Palma donde diversas unidades se encuentran ayudando contra la erupción del volcán Cumbre Vieja.

A pesar de todo, Margarita Robles es la ministra mejor valorada en esta última encuesta del CIS ya que genera «mucha» o «bastante» confianza al 29,1%. Esto se debe a dos aspectos clave: haber dado la cara, como titular del ejecutivo en esta política pública durante todas las crisis producidas en los dos últimos años y su actitud al frente de la cartera de Defensa, pues se inspira en una frase de Jean Monnet: «nada es posible sin las personas y nada subsiste sin las instituciones».

CONCLUSIONES

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el año 2022 dota al Ministerio de Defensa de un presupuesto de 10.152 millones de euros, un 7,87 por ciento superior al año pasado; a pesar de todo, esta cifra apenas sobre pasa el 1 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB)[6], lejos de la cifra del 2 por ciento de gasto en defensa que la OTAN puso como meta a sus aliados en 2024.

La inversión en defensa es una cuestión de primera necesidad, para garantizar la seguridad nacional y mantener el orden internacional; además de para afianzar el papel de España en el exterior y fomentar la economía de defensa.

La inversión en defensa debe ser el resultado de una reflexión conjunta sobre diversas ideas, teniendo en cuenta:

  • El papel de España en su entorno cercano y las amenazas que le acechan.
  • El marco de futuro (y la evaluación del contexto estratégico).
  • Las capacidades actuales (y futuras) con los objetivos que se les encomienda.
  • Los acuerdos internacionales, especialmente en el seno de la OTAN y la UE.
  • La actuación coherente con los ministerios de Exteriores e Interior.
  • El retorno económico y el desarrollo en materia de empleo e innovación.

A pesar de todos los retos y ámbitos de mejora que posee la actividad militar, con estos presupuestos se sienta la base a una futura hoja de ruta donde el compromiso, la determinación y la inversión en nuestras Fuerzas Armadas nos acerque, a largo plazo, a una posición acorde a la importancia que España debería tener en el escenario internacional.

José Ramón Corrochano

Colaborador del Área de Defensa de Sec2crime

bibliografía