La escalada de tensión en el Mediterráneo Occidental

La escalada de tensión en el Mediterráneo Occidental

En los últimos años el mar Mediterráneo se ha convertido en un área estratégica y de interés prioritario en la geopolítica mundial actual. Desde 2011, la tensión ha ido escalando desde que se produjeron las Primaveras Árabes que provocaron, entre otras, la guerra de Siria (desde el 15 de marzo de 2011) y la guerra civil de Libia (2014 – 2020). 

Tan sólo 3 años después, y con la estabilidad todavía en entredicho entre muchos de sus países, tras la cumbre de Gales de la OTAN se desarrollaron las maniobras “Trident Juncture” (el mayor ejercicio que la OTAN había hecho hasta la fecha desde el fin de la primera Guerra Fría).

La OTAN mantiene diversos despliegues en la región; entre ellos, la Agrupación Naval Permanente nº 2, una fuerza disuasoria frente a las inestabilidades que hay en la región. Esta operación ha estado bajo el mando de un buque español en los últimos meses, la la fragata Cristobal Colón (F-105). Este mismo año, entre el 22 de febrero y el 5 de marzo, se han realizado las Dynamic Manta, un ejercicio conjunto de la marina italiana (la anfitriona), alemana, belga, francesa,griega y turca y la estadounidense. En este ejercicio participaron más de 30 buques, 5 aeronaves y 6 submarinos con el objetivo de entrenar las capacidades para detectar, localizar y monitorizar sumergibles de fuerzas enemigas.

Por otra parte, la gran potencia rival vecina de Europa, Rusia, también tiene un especial interés en mantener un papel importante en esta entre continentes: en 2015 respondió a los movimientos de la Organización del Atlántico Norte reforzando su flota del mar Negro, instalando el sistema de misiles antiaéreos S-400 Triumf en Crimea y llevando a cabo en 2017 las maniobras ZAPAD que movilizaron a más de 100.000 efectivos.

Y este mismo verano, el pasado 21 de agosto, el Kremlin reconoció que pidió permiso a España para que su buque antisubmarino `Viceadmiral Kulakov´ y el buque `Altai´ repostasen en el puerto de Ceuta entre los días 18 y 20. Esta autorización fue denegada por las autoridades españolas debido al silencio producido al demandar el destino de ambas embarcaciones.

Por último, los países del Magreb han tenido numerosos conflictos diplomáticos en estos años, especialmente destaca el enfrentamiento por el liderazgo de la región entre Argelia y Marruecos, y en el que la escalada de compras armamentística solo ha incrementado la tensión en esta parte del Mediterráneo. En este punto es necesario resaltar las buenas relaciones del primero con Rusia, y del segundo con Estados Unidos, lo que dota a estos movimientos de un carácter internacional todavía mayor.

FUERZA SUBMARINA

Actualmente en los países que dan al Mediterráneo existen solamente 8 con capacidad de operar submarinos: Argelia, Egipto, España, Francia, Grecia, Israel, Italia y Turquía. En esta lista se podría incluir a Portugal que, aunque técnicamente no es una nación con salida al Mediterráneo, en la práctica sí.

La creciente inestabilidad, tanto en la parte occidental como oriental, ha encontrado en el arma submarina su principal elemento disuasorio. En los últimos años, algunas de estas naciones (como Argelia, Italia, Israel, Grecia y Egipto) han aumentado el número de unidades en servicio mediante la adquisición de este tipo de buques de última generación.

La contribución que hacen los submarinos para garantizar el éxito en la defensa de los intereses de un país, tal y cómo se establece en el artículo de “El Camino de los Héroes” se puede resumir en los siguientes hechos:

–    Agilidad y dominio. Acceso y control a cualquier objetivo en tierra, en superficie o sumergido.

–    Poseen cualidades innatas para los conflictos asimétricos por sus capacidades en misiones de inteligencia.

–    Son ágiles y sigilosos. Ideales para operaciones de inteligencia y moverse en condiciones hostiles, incluso durante períodos prolongados.

–    Proyección y apoyo a la fuerza naval

¿QUÉ PAPEL DESEMPEÑA ESPAÑA EN LA SEGURIDAD DEL MEDITERRÁNEO?

Nuestro país posee una configuración geográfica bastante singular: es una península, por lo que es eminentemente costera (posee aproximadamente unos 8.000 kms); posee numerosos accidentes geográficos, y completa su territorio con dos archipiélagos.

Por ello, su fuerza naval tiene una importancia preponderante en el planteamiento de sus Fuerzas Armadas. En el caso de España, los últimos gobiernos han comenzado una lenta renovación de nuestras capacidades marítimas, ya sea mediante el avance de programas ya en funcionamiento (los patrulleros P-70, las fragatas F-100 o el buque BAM-IS) como por el desarrollo de otros nuevos (las fragatas F-110 o los submarinos de clase S-80).

 PATRULLERO CENTINELA (P-72)

El mes de septiembre inició una campaña cuyo objetivo es, según la Armada, “realizar operaciones de vigilancia y seguridad del entorno marítimo en los espacios de soberanía nacional”, así como del control del Estrecho de Gibraltar. De acuerdo con el plan establecido, este patrullero fue apoyado por un helicóptero SH-60B perteneciente a la décima escuadrilla de la flotilla de aeronaves (Floan) para “mejorar su capacidad de vuelo e interoperabilidad con aeronaves en operaciones aéreas”. Además, recaló en Melilla para fortalecer el poder naval de la ciudad autónoma.  

 BAM-IS

La Armada ha recibido este 2021 el BAM-IS (Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática), un buque de intervención subacuática, por 167 millones de euros a los que hay que sumar otros 25 para la compra de equipos.

Esta nueva embarcación dispondrá de los siguientes elementos: radar de barrido lateral, 2 cámaras hiperbáricas, 2 teléfonos submarinos, sistemas de suministro de emergencia a una nave hundida y helipuerto para evacuar heridos o para recibir material. El buque estará preparado para albergar el Sistema de Rescate de Submarinos de la OTAN (NRSS), que incluye un sumergible operado por control remoto (SRDRS), que se acopla a la escotilla de escape del submarino hundido para evacuar a la tripulación. Además, irá dotado con dos robots submarinos (ROV) a disposición de los países de la OTAN, listos para desplegarse en 72 horas en caso de emergencia.

La Armada le atribuye, además, la misión de apoyar las instalaciones y tareas subacuáticas, la desactivación de explosivos submarinos o la remoción o colocación de obstáculos; es decir, desde operaciones de salvamento a guerra naval especial. Además, una de sus tareas más importantes, al margen de las militares, como es la protección del patrimonio subacuático.

LOS PROYECTOS DEL PRESENTE

La actualización del poder naval español ha llegado a su punto álgido pues ya (casi) están operativos los dos grandes proyectos de la Armada: las fragatas de la clase F-110 y los Submarinos S-80. Con estos dos nuevos buques, nuestro país entra de lleno en el primer nivel de operatividad, y lo que es más importante, lo consigue en un contexto realmente adverso: en un marco económico menguante, y con una flota muy envejecida (muchos de los buques sobrepasan por varios años del tiempo `recomendado´ de uso).

CONCLUSIONES

La relevancia geopolítica del `mare nostrum´ en las dos últimas décadas no ha parado de aumentar: todos los eventos que se han producido estos años han provocado revueltas, cambios de régimen, la expansión de las organizaciones terroristas de corte yihadista, así como interminables flujos migratorios en dirección a Europa.

El posicionamiento de algunas de las potencias internacionales en el continente africano (EEUU, Francia o Rusia), reforzando las tradicionales alianzas y buscando establecer otras nuevas, le da un carácter de mayor relevancia a estas crecientes tensiones. Algunos ejemplos son el estrecho vínculo comercial entre Washington y Rabat, o el apoyo de Moscú a Damasco y Argel para que su marina posea una salida a esta zona y le asegure puertos hasta el océano Atlántico.

La geografía juega un papel muy importante pues es la culpable de las ansias de Rusia de contar con una salida a este mar (y por ende al océano Atlántico), el cuello de botella que supone el estrecho de Gibraltar, las disputas territoriales en el Magreb, así como las disputas por las aguas territoriales y las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de los países ribereños.

En esta falsa calma, España posee un papel primordial en la configuración del equilibrio de fuerzas por diversos motivos: su situación geográfica; su nivel de compromiso con la OTAN y la UE; y su poder naval, impulsado por las futuras capacidades que nos proporcionarán el buque BAM-IS, las fragatas F-110 y los submarinos de la clase S-80.

José Ramón Corrochano Ponte

Colaborador del Área de Defensa de Sec2crime

BIBLIOGRAFÍA