Fraude, ciberseguridad y mayores

Fraude, ciberseguridad y mayores

Las personas mayores de 60 años es un colectivo vulnerable en el ciberfraude. Si nos paramos a analizar los diferentes métodos de ciberfraude éstos pueden ir cambiando y evolucionando, sin embargo, los objetivos de esos fraudes continúan siendo los mismos. 

En artículos anteriores, como por ejemplo en el de Mirna Zárate se puede ver uno de los diferentes métodos de fraude cibernético que existen. Sin embargo, y a pesar de que a raíz de la pandemia de Covid-19 éstos se han ido modificando y adaptando a las nuevas circunstancias sociales que vivimos, continúa siendo un gran problema para uno de los colectivos más afectados, como es el mencionado. 

En el año 2020, tal y como menciona el informe del FBI “Internet Crime Report 2020[1] en Estados Unidos se han denunciado 791.790 delitos cibernéticos. De todos ellos, el 13% de esas denuncias, es decir, 105.301 específicamente son de personas de este colectivo. 

Y esta situación es perfectamente extrapolable a España, debido a que los mayores de 60 años son un colectivo vulnerable para el ciberfraude en todos los rincones del mundo. 

Métodos:

Uno de los métodos más utilizados por los ciberdelincuentes sobre todo con este colectivo son las denominadas “llamadas telefónicas” o los “vishing”. Éstas consisten en llamar a las víctimas dándoles en ocasiones los datos personales o solicitándoselos mientras se hacen pasar por la compañía de teléfono, el banco del cliente, compañías de electricidad, luz, agua, etc.

También pueden ofrecer descuentos en los contratos de suministro, o en el supuesto de que digan que están llamando del banco, pueden justificarse diciendo que se ha producido un cobro o varios en la cuenta bancaria de la víctima y que el motivo de la llamada es precisamente ayudarles para eliminar esas operaciones.

En el caso del vishing se pueden dar las mismas situaciones pero, a diferencia de la llamada telefónica simple, el ciberdelicuente pretende obtener los datos de la víctima dando excusas como por ejemplo: “Buenos días, mi nombre es Pedro González y trabajo en la compañía encargada de la seguridad de su ordenador. Dejaremos de ofrecer nuestros servicios la próxima semana, con lo cual le ofrecemos un reembolso por 300 dólares. Por favor, comuníquese a este número de lunes a viernes en horario laboral…”.[2]

Los mayores de 60 años que llegan a utilizar internet, así como un correo electrónico, Whatsapp y otras aplicaciones online también son un blanco fácil. En este sentido podemos encontrar por ejemplo el “phishing”. Éste se basa en, por ejemplo, recibir un correo electrónico donde se pueden incluir ofertas o promociones, o descuentos en compras, en contratos con nuevas compañías de suministro, o en su caso, pueden ser correos simulando ser del banco del cliente solicitando la actualización de los datos personales o simplemente ofreciendo nuevos productos.


También existen las “páginas espejo”. Éstas se caracterizan porque son páginas idénticas a las originales, lo que hace que sea muy fácil confundirlas, pero a diferencia de las originales éstas pueden introducir virus o malware en los dispositivos y así obtener la información de los usuarios y poder gestionarla bajo sus propios intereses.

En ocasiones también pueden surgir fraudes a través de ofertas para unirse a colaborar en ONG’s, ya sea de manera telefónica, vía internet, SMS o presencial.

Todos estos casos mencionados han sido con diferencia los métodos más utilizados en los últimos años, destacando así un total de 241.342 casos de phishing, vishing, smishing y pharming en 2020.

Consejos:

En 2020 utilizaron internet un total de 32.8 millones de usuarios en todo el mundo, según el instituto nacional de estadística (INE) donde un 70.5% utilizado es por hombres y un 68.9% es por mujeres, todos ellos mayores de 60 años en ambos casos. Sin embargo, es precisamente éste colectivo el que menor información tiene sobre este tipo de delitos.

Una primera medida podría ser la de impartir formación específica sobre ciberdelincuencia en centros de mayores o en lugares donde impartan clases para este tipo de colectivo.
También es importante dedicar un tiempo a nuestros mayores e informarles de las medidas que han de tomar para intentar evitar que les defrauden, por ejemplo, enseñarles a que si reciben una llamada para una encuesta que no den datos personales como el nombre completo, DNI, número de teléfono, etc.

En ocasiones también pueden recibir llamadas o visitas de personas que dicen ser revisores o representantes de la compañía de la luz, gas, agua, pero no llegan a mencionar claramente a qué compañía pertenecen ya que intentan saturar al cliente con mucha información y centrándose en la idea de que les van a aplicar descuentos, o les van a contratar otra tarifa más económica.
Y ocurre lo mismo cuando llaman haciéndose pasar por el banco del cliente. Hay que explicarles que estas empresas, no solicitan datos personales del cliente (tales como DNI, claves de acceso, clave de firma, etc) ya que ellos ya disponen de toda esta información en sus archivos internos.

En el caso de que sean ofertas o representantes de ONGs siempre es mejor acudir o llamar directamente a los teléfonos oficiales ofrecidos para ello, aunque obviamente, esto también se puede hacer en los otros casos anteriormente mencionados.
O si recibe una llamada para establecer una cita médica en casa cuando con anterioridad no se ha solicitado nada al centro de salud, ya que sino has solicitado una cita, o no estás a la espera de recibir alguna, los centros de salud y hospitales no llaman para citar a nadie.

Conclusión:

Es cierto que hoy en día incluso las personas más jóvenes en muchas ocasiones no disponemos de toda la información necesaria para poder evitar este tipo de fraude, y que incluso muchas veces, aunque se tenga la información es difícil poder evitarlo, sin embargo, es importante mentalizarse de que los mayores de 60 años son un colectivo vulnerable para el ciberfraude, y por ello, es nuestro deber moral y personal ayudarles a aprender y a mejorar cada día para, no solo cuidarles a ellos, sino también cuidarnos a nosotros y a nuestras familias.