El impacto de las redes sociales y los sesgos en la información

El impacto de las redes sociales y los sesgos en la información

RESUMEN

Las redes sociales presentan una ventana a grandes cantidades de información. La manipulación de esta, mediante qué parte de esta se expone y cómo puede generar diferentes percepciones entre dos o más grupos.

En un mundo globalizado, la información, la influencia, la manipulación… son herramientas que todos los actores deben conocer y saber manejar. Esto es independientemente de que sus intenciones sean la dominación, la cooperación o la obtención de conocimiento con cualquier finalidad.

A la hora de evaluar la información, factores como la credibilidad de la fuente, la capacidad de diseminación o la resistencia a la persuasión de los receptores afectarán al impacto que una noticia pueda tener sobre una población.

Palabras clave: redes sociales, sesgos, fake news, grupos, infoxicación.

Las redes sociales: procesados de la información para cerebros sin tiempo

Vivimos en sociedad saturada de información y carente de tiempo en la que vivimos hace a las personas más vulnerables a este poder de influencia. Estamos infoxicados.

Las redes sociales son el nuevo foro de los seres humanos para conocer el mundo. Cuentan con muchas ventajas, como la capacidad de comunicarnos de forma instantánea con otras personas estén donde estén, o incluso recibir información acerca de eventos que ocurren en la otra punta del mundo en el mismo momento que ocurren. Pero es esta gran capacidad de las redes la que hace que su control sea tan codiciado. Las redes sociales son un arma de doble filo para los usuarios de ellas.

Fake News, posverdad y mentiras por interés

Las fake news no son algo nuevo que llegase a nuestro mundo durante las elecciones presidenciales de 2016 en EEUU. Los bulos, los rumores, las mentiras… existen desde hace mucho más tiempo. Pero ahora, las redes sociales, y la tecnología en general, hacen que estas se puedan propagar con mucha más facilidad, exponiendo a más gente y aumentando la probabilidad de que alguien pueda creerlas.

El mundo digital se presta mucho a las campañas de desestabilización por medio de fake news ya que, con poco esfuerzo, una noticia impactante puede esparcirse con gran rapidez, afectando a la opinión de miles de personas en unas pocas horas. Esto no es solo porque la noticia suela venir acompañada de un fuerte carácter emocional, sino porque se hace un pobre procesamiento de ella, haciendo que una visión sesgada sea más probable.

Aun si la efectividad de estas mentiras dirigidas no alcanza a la totalidad de sus lectores y estas acaban siendo probadas inciertas, es suficiente con que un grupo de individuos crea en ellas para que causen un cambio significativo en cómo un actor percibe a otro. Estos efectos son más acusados cuanto más poder de decisión tienen los colectivos influidos por estas falsedades.

Una imagen se ve más rápido que mil palabras

Las redes sociales y los medios de comunicación digitales se aprovechan de la infoxicación que las personas sufren continuamente. Por esto, sus usuarios prefieren información más fácil de procesar, que se pueda entender de un vistazo. Si es un vídeo o una foto en lugar de un texto, mejor aún.

La información incompleta y sesgada supone un problema a la hora de entender la realidad que está tras las noticias o elementos que visualizan las personas, pero, a su vez hace que sean más apetecibles. La falta de tiempo nos hace más proclives a un procesamiento superficial de la información y eso es lo que las redes sociales nos aportan muchas veces. La información presente en las redes sociales funciona como la comida rápida: puede resultar muy apetecible y saciarnos. Sin embargo, no aporta los mismos nutrientes y beneficios que un plato elaborado.

Lograr el miedo a través de las diferencias

La tendencia a diferenciar un yo, o nosotros (endogrupo) del resto (exogrupo) es explotada también en estos canales. Las personas temen lo que desconocen o lo que no entienden bien, porque no pueden verlo como parte de ellos.

Es por esto por lo que, por ejemplo, algunos actores acentúan esas diferencias y se muestran a sí mismos como salvadores del endogrupo (artículo Atalayar). Tratan de caracterizar al exogrupo como más diferente y peligroso de lo que es, generando un problema que más tarde ellos resolverán. Cuando alguien o algo se presenta como la solución a un problema, se genera una valoración positiva de ellos.

Debido a la crisis económica de 2008 y a la actual pandemia del coronavirus, muchas familias en varios países como Estados Unidos, España o Italia han sufrido situaciones de incertidumbre o incluso de pobreza. Esto, sumado a las crisis migratorias que ha habido tanto en Norteamérica como Europa, mayoritariamente en el sur, ha supuesto el perfecto caldo de cultivo para el desarrollo de políticas de identidad basadas en caracterizar a los inmigrantes como la causa de los males de la población de una región o un país.

Cooperación o competición: depende del interés

No todos los exogrupos son iguales. Hay grupos más alejados de nuestro endogrupo que otros, grupos con los que la tendencia al conflicto es mayor y grupos con los que la tendencia al acuerdo o la evitación es mayor. Es por esto por lo que no se puede considerar la política de identidad como un sistema binario. La aceptación de grupos, en cierto modo, diferentes a nosotros tiene una flexibilidad variable. Depende de qué grupo se considere y de las circunstancias.

Conclusiones

Las redes sociales supusieron un gran avance para la comunicación y la capacidad de las personas de informarse. Pero más información no significa mejor información.

La escasa atención que prestan muchos usuarios de redes sociales a los mensajes que reciben, haciendo que dejarse llevar por aspectos emocionales o primeras impresiones guíe su pensamiento en lugar de aplicar un razonamiento crítico-analítico sobre la información recibida hace que este supuesto avance hacia la libertad de la información se convierta en un instrumento de manipulación por parte de grupos o individuos cuya intención sea modificar el modo de pensar de una o más personas.

Por otro lado, la retroalimentación de ideas ya existentes en un individuo gracias a la información que se le suministra en las redes sociales solo lleva a fortalecer estas, dificultando que se dé lugar a un proceso de diálogo (intrapersonal, interpersonal o grupal) en el que se busquen puntos de confluencia entre diferentes opiniones. Esto genera colectivos, o incluso naciones, sesgadas.

Son estos sesgos de confirmación y procesamientos superficiales de la información los que hacen que las opiniones y los intereses de un grupo se puedan ver modificados, ya sea debido a intenciones de terceros o a cambios generados internamente debido a las modificaciones producidas en su entorno.

ÁLVARO MOTA GARRIDO