Rearme militar contra el virus

Rearme militar contra el virus

Resumen

Tres capacidades han sido fundamentales en la lucha contra la COVID-19: Policía Militar; Nuclear, Biológico y Químico (NBQ) y Sanidad. Juntas han prestado su apoyo a la población civil durante los perores momentos de la pandemia; primero, en la operación “Balmis” y, posteriormente, lo han seguido haciendo en el desarrollo de la “Misión Baluarte”.

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general de ejército Francisco Javier Varela Salas, consciente de ello, ordenó la creación de un grupo de trabajo en noviembre de 2020 para potenciar estas capacidades ­-clasificadas como singulares- al servir de apoyo en situaciones muy concretas.

Desde el mes de marzo ya se han empezado a implementar los primeros resultados y se pretende seguir haciéndolo durante los próximos años. El objetivo es potenciar las actuaciones frente al virus, pero también rearmar al Ejército para el futuro.

Cambios en la estructura, incrementos de personal, nuevos materiales y una apuesta por la formación son algunos de los retos que tiene el Ejército de Tierra por delante. Y, tras ellos, hay un compromiso fundamental: continuar salvando vidas.

Palabras clave

Ejército de Tierra, Fuerzas Armadas, Operación Balmis, Capacidades singulares, COVID-19.

1. LA PRIMERA RESPUESTA : LA DECLARACIÓN DEL ESTADO DE ALARMA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó a nivel de pandemia la situación ocasionada por el virus SARS-coV-2 el 11 de marzo de 2020. Tres días más tarde, el Gobierno de España acordaba el Real Decreto 463/2020, por el que se originaba el segundo estado de alarma de la Democracia.

La llegada de la COVID-19 se trataba de una situación excepcional y requería de medidas y capacidades que apoyaran a las instituciones y a la población civil en la mayor crisis sanitaria de las ultimas décadas. Y las Fuerzas Armadas estaban dispuestas a poner todas sus armas a disposición en esta lucha contra el virus.

Así nace, el 15 de marzo de 2020, la operación “Balmis”, que dio soporte y apoyo a las necesidades en un primer momento y que ha continuado, más tarde, con la misión “Baluarte” iniciada en septiembre de 2020, y caracterizada por las labores de rastreo realizadas por los militares.

EL BALANCE DE LA  OPERACIÓN “BALMIS”

Iniciada la operación “Balmis”, las diferentes unidades de las Fuerzas Armadas comenzaban una encomiable labor para hacer frente al virus. No hubo distinción entre el ámbito rural y urbano, los militares llegaron a todas las localidades donde su ayuda era necesaria.

En total, se realizaron más de 20.000 intervenciones, en 2.302 poblaciones diferentes, según los datos aportados por el Ministerio de Defensa. De ellas, 5.301 se produjeron en residencias de mayores, 3.477 en hospitales y centros de salud y 1.340 en centros  sociales.

El mayor número de actuaciones se produjeron a comienzos del mes de abril, cuando llegaron a realizar más de 600 en un solo día.

En los 98 días de duración de la operación “Balmis” un total de 188.713 militares de las Fuerzas Armadas estuvieron involucrados en esta importante misión dentro de las fronteras nacionales, manteniendo, a su vez, la presencia y el compromiso en los diferentes escenarios internacionales en los que estaba presente España en aquellos momentos.

CAPACIDADES AL SERVICIO DE LA POBLACIÓN

Cuando se diseña la operación “Balmis” se busca dar respuesta a aquellos retos o problemas que se pudieran plantear como consecuencia de la pandemia y de la declaración del Estado de Alarma. De este modo, durante la Fase de Planeamiento, se determinaron cuatro pilares principales: Seguridad, Apoyo Logístico, Apoyo Sanitario y Castrametación.

En un principio se consideraba que la seguridad sería el elemento fundamental para prestar apoyo a la labor realizada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero pronto se vio que otras necesidades empezaban a cobrar importancia, y la actuación se fue redirigiendo al apoyo sanitario, logístico o a las labores de desinfección, entre otras.

Las unidades, siguiendo estas demandas, adecuaron  también su capacidad de respuesta a la propia situación, adaptando los medios existentes o adquiriendo aquellos que eran necesarios. Precisamente, la Unidad Militar de Emergencias, el  22 de marzo, adaptaba un cañón de nieve para desinfectar el municipio de Castillo de Bayuela, una localidad toledana que se encuentra por debajo del millar de habitantes. El resultado fue un efecto multiplicador de la capacidad de desinfección de uno de sus vehículos.

Sin duda, la capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas ante las exigencias de la coyuntura fue imperiosa, al tener que adaptarse a una situación tan novedosa como impredecible meses antes.

Tres capacidades se demostraron fundamentales: Policía Militar, NBQ y Sanidad. Consciente de ello, el Ejército de Tierra ha puesto toda la maquinaria trabajar para rearmarse contra el virus y estar preparados, a su vez, para otros escenarios futuros que pudieran plantearse.

2. Rearme militar

La iniciativa

La propia orden de potenciar las capacidades NBQ, Policía Militar y Sanidad parte del Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), Francisco Javier Varela Salas. El objetivo es dotar de más medios a estas tres capacidades que han tenido una importancia crucial durante la lucha contra la COVID-19.

Siguiendo este objetivo, en noviembre de 2020, se crea un grupo de trabajo en el Estado Mayor del Ejército para determinar las posibles áreas de mejoras, expuestas antes de la finalización del año.

En enero, el JEME proporciona unas directrices concretas que, un mes más tarde, se transforman en acciones derivadas. Finalmente, en el mes de marzo de 2021 ya se empiezan a implementar los primeros cambios. Algunas de las líneas de acción son inmediatas, en un breve espacio de tiempo, y otras se irán desarrollando durante los próximos años.

Capacidades singulares

Con el nombre de capacidades singulares se ha querido nombrar a una serie aportaciones muy concretas, y de especial demanda, ligadas a determinadas situaciones, como la vivida durante la pandemia.

De este modo, se utiliza esta denominación para referirse a las capacidades de NBQ, Policía Militar y Sanidad.

DEFENSA NBQ

El Regimiento de Defensa NBQ “Valencia” nº 1, creado en 2005, es actualmente la unidad de referencia contra agresivos de carácter Nuclear, Biológico y Químico del Ejército de Tierra. Sin embargo, cada una de las ocho brigadas disponen también de una compañía especializada y las Comandancias Generales de Ceuta y Melilla tienen un centro de control NBQ.

Uno de los objetivos que se pretenden alcanzar es reforzar esta capacidad aumentando el número de secciones activadas de Descontaminación Ligera del Batallón de Defensa NBQ I/1, Además, se han añadido ya pelotones adicionales, encuadrados en las Secciones de Reconocimiento Ligero de cada una de las ocho brigadas, que servirán para dar una mayor capacidad de respuesta. En ese sentido, se están analizando posibles ajustes de las plantillas que compensen los refuerzos de personal de esta capacidad en las unidades.

 

Cobertura de personal con titulación

Entre los retos marcados, se contempla, también, impulsar la formación de la Tropa en materia NBQ  o potenciar la cobertura de personal con titulación en determinadas unidades como el Regimiento de Defensa NBQ o la Escuela de Defensa NBQ, entre otras. Asimismo, se está tratando de impulsar un Manual de Instrucción de Nivel Intermedio en esta materia.

Por su parte, dentro del Plan de Adquisiciones 2021-2025, se priorizará la compra de sensores vehiculares y se iniciarán estudios para dotar de protección colectiva a los Vehículos de Alta Movilidad Tácticos de las secciones de Reconocimiento Ligero.

Las acciones derivadas impulsadas por el JEME pretenden fomentar el apoyo a autoridades civiles dentro del propio contexto de la COVID-19, pero también en todas aquellas situaciones en las que se demande el apoyo de la capacidad NBQ de cara al futuro.

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Fuente: Jesús de los Reyes (DECET)

POLICÍA MILITAR

Al igual que el Ejército cuenta con diferentes unidades que aportan la capacidad NBQ, también dispone de otras que realizan las labores de Policía Militar. Dentro de la orgánica del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad se encuadra el Batallón de Policía Militar I, que tiene la misión de proporcionar apoyo en actividades, tanto en territorio nacional  como, especialmente, en zona de operaciones. Para ello cuenta con los medios específicos necesarios que le periten desplegar las unidades de Policía Militar en aquellos lugares en los que es necesario. Del mismo modo, todas las brigadas del Ejército de Tierra tienen en su orgánica una sección específica de esta capacidad, y otras cuatro más distribuidas entre las dos divisiones y las comandancias de Ceuta y de Melilla.

No obstante, tras la reciente reorganización del Ejército de Tierra ­-acometida en enero de 2021- las funciones de la División “San Marcial” han cambiado. De acuerdo con la nueva Organización Orientada a la Misión, sus cometidos ahora se centran en la preparación y disponibilidad de las unidades y aportar capacidades al ámbito conjunto y combinado. Es por ello que se pretende desactivar la Sección de Policía Militar de la “San Marcial” y el batallón en la que se encuadra pasará a convertirse en una unidad de Cuartel General. El propósito es que estas acciones estén ya implementadas a partir de enero de 2022.

 

Impulsar la participación en misiones

Por su parte, se está buscando impulsar la participación del Batallón de Policía Militar I en aquellas misiones que tengan cometidos relacionadas con la seguridad y la protección. Cabe destacar que en el caso de Líbano y Letonia la aportación de Policía Militar tiene un carácter permanente y en las operaciones de Mali e Irak estas funciones dependen del mando español desplegado en ambos países.

De forma paralela, otro de los objetivos es reforzar la presencia de Policía Militar en ejercicios de referencia y otras maniobras promovidas por la Fuerza.

Además será prioritario incrementar la cobertura de personal en el propio Batallón y, también, en el resto de unidades, para llegar al 90% en diciembre de 2022. En este sentido, se seguirá impulsando un plan de choque para lograr un aumento de personal destinado en estos cometidos.

 Las acciones derivadas contemplan también la adquisición de varios vehículos todoterreno civiles, motos de ciudad y terminales de radiocomunicaciones (Tetrapol).

policía militar

Fuente: Jesús de los Reyes (DECET)

Sanidad

Uno de los cambios más importantes es la desaparición, a partir del próximo 1 de julio, de la Brigada de Sanidad. Será la nueva Agrupación de Sanidad, dependiente del Mando de Apoyo a la Maniobra, quien integre a todas sus unidades. En cada una de las brigadas se mantendrá, como hasta ahora, una compañía especializada, al igual que el Mando de Operaciones Especiales (MOE) y la Agrupación de Apoyo Logístico nº 61. Por su parte, las comandancias de Ceuta y de Melilla seguirán disponiendo de un Equipo de Sanidad y cada uno de los batallones o grupos de las brigadas un pelotón especializado en esta capacidad.

Uno de los objetivos fundamentales es incrementar la cobertura de médicos en los tres niveles sanitarios que tiene actualmente el Ejército de Tierra: sanidad operativa; asistencial, incluida en el adiestramiento diario de las unidades; y pericial, en bases y acuartelamientos.

Asimismo, se tendrán que alcanzar y mantener en la sanidad operativa del Ejército diferentes capacidades: en la nueva Agrupación de Sanidad, formación sanitaria de tipo ROLE 2E, una estación de descontaminación NBQ y un escalón de apoyo logístico. Por su parte, la Brigada II contará con un ROLE 2B y las Brigadas II, VI, VII y el MOE un ROLE 1. Por su parte, las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra deberán disponer de dos helicópteros de evacuación médica, para que puedan ser utilizados en caso de necesidad.

Además se contemplan otras acciones como la actualización de la Doctrina Específica de Sanidad en Operaciones del Ejército y potenciar la elaboración de documentos sobre material sanitario de dotación en las unidades y de simulación sanitaria. También se contempla que en ejercicios de entidad Beta (nivel batallón) o superior se empleen las formaciones sanitarias.

Entre las acciones derivadas, se incluye también el estudio de la externalización de parte de la asistencia sanitaria.

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Fuente: José Hontiyuelo (DECET)

3. CONCLUSIONES

Durante los 98 días de la operación “Balmis” el Mando Terrestre realizó el 37% de todas las intervenciones de las Fuerzas Armadas, la UME el 41%, el Componente Naval el 16% y el Aéreo el 6%.

De las más de 20.000 acciones ejecutadas en total, la mayor parte son desinfecciones (11.061). Por tanto, esta fue la capacidad más demandada, a la que se suman otras que resultaron fundamentales en la lucha contra la COVID-19 como patrullas, apoyo logístico o sanitario.

El Ejército de Tierra, consciente de la importancia de estas capacidades singulares, ha centrado sus esfuerzos en reforzar los apoyos de NBQ, Policía Militar y Sanidad.

Su objetivo es que sean de utilidad para el presente, pero también para el futuro. De hecho, algunas de las iniciativas ya se han empezado a implementar y otras terminarán de hacerlo en 2023.

Las acciones derivadas impulsadas por el Jefe de Estado Mayor del Ejército incluyen nuevas reestructuraciones, refuerzo de personal y materiales, una apuesta por la formación en diferentes campos y un incremento de la participación de las unidades en ejercicios.

El Ejército de Tierra, con esta actuación, demuestra que es capaz de tomar nota de las lecciones aprendidas, pero también que está más preparado que nunca para afrontar el futuro.


Felipe Pulido Esteban

Periodista en el Departamento de Comunicación del Ejército de Tierra

Diplomado en Altos Estudios de la Defensa Nacional

Máster en Periodismo Multimedia Profesional

Referencias bibliográficas

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