Mujeres y maternidad en prisión

Mujeres y maternidad en prisión

resumen

Desde sus orígenes, la criminología ha estado marcada por el androcentrismo, y esto se traslada también a las prisiones, ya que estas han sido creadas por y para hombres. Con el surgimiento de la criminología crítica feminista se empiezan a considerar las posibles discriminaciones y condiciones en las que se encuentran las mujeres en prisión. El paso por prisión es difícil para cualquier persona, pero en el caso de las mujeres esto se acentúa, y más aún en aquellas que tienen que vivir su maternidad dentro de ellas. Analizaremos los establecimientos y módulos destinados a mujeres y madres, sus circunstancias e inconvenientes.

Palabras clave: mujeres, criminología crítica, prisiones, maternidad.

INTRODUCCIÓN

Durante muchos años, las mujeres han sido excluidas de las investigaciones criminológicas, centrándose únicamente en los hombres. Las primeras y únicas referencias habían sido las teorías sexistas relacionadas con el positivismo criminológico. Obviamente, las consecuencias de esto se muestran también en la falta de estudio de los sistemas de ejecución penal femenina.

A mediados de los años sesenta y principios de los años setenta del siglo XX, algunas autoras sociólogas y/o criminólogas comienzan a analizar la criminalidad desde una perspectiva crítica y feminista, surgiendo así la criminología crítica (feminista).

Todas estas autoras comienzan a cuestionar y analizar las causas de la dominación androcéntrica de la materia. Así, podemos dividir dos etapas basadas en las investigaciones realizadas:

Primera etapa, desde los años ochenta hasta principios del siglo XXI. Durante esta etapa los trabajos comienzan a enfocarse en la criminalidad femenina y, concretamente, en las cárceles de mujeres. Se analizan las cárceles de épocas anteriores: las galeras (siglos XVII y XVIII), los presidios y las casas de corrección (siglo XIX), etc. Concretamente, se critican las cárceles femeninas de la dictadura franquista y la deplorable situación en la que se encontraban. En esta etapa es importante destacar las aportaciones de Concepción Arenal y Victoria Kent.

Segunda etapa, desde principios del siglo XXI hasta la actualidad. En esta etapa surgen estudios más fructíferos, y centrados en la situación actual de las prisiones. En ellos se resaltan las malas condiciones de vida de las mujeres encarceladas, la sobrerrepresentación del colectivo de las mujeres gitanas, la mayor vulneración y discriminación de las extranjeras (que de por sí son criminalizadas a través del narcotráfico, siendo utilizadas como mulas), la violencia machista y los abusos sexuales que muchas sufren antes de entrar en prisión y, sobre todo, la situación familiar y la maternidad de mujeres encarceladas.

estadísticas y tasa de encarcelamiento

Según el informe SPACE 2019 publicado por el Consejo de Europa, la tasa de encarcelamiento europea se encuentra en 106 internos por cada 100.000 habitantes, pero este dato es superado por España. En nuestro país, esta tasa se encuentra por encima de la media europea, encontrándose en 126 internos por cada 100.000 habitantes (datos que resultan paradójicos, ya que la tasa de criminalidad de España se encuentra por debajo de la media europea).

Como ya se mencionó en uno de los artículos anteriores sobre delincuencia femenina, esta representa un porcentaje bastante inferior a la de los hombres, suponiendo entre el 18% y el 20% del total en los últimos años. Estos mismos datos se trasladan al ámbito penitenciario, donde el porcentaje de mujeres encarceladas representa el 7,5%. De nuevo, al compararlo con la media europea, se puede comprobar cómo España es uno de los países europeos con mayor población reclusa femenina, ya que la media europea se encuentra en el 5%. 

ESTABLECIMIENTOS DESTINADOS A MUJERES

Existen lugares habilitados para mujeres y, más concretamente, para madres, ya que según el artículo 38.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria (LOGP) y el artículo 17 del Reglamento Penitenciario (RP), estas podrán tener en su compañía a sus hijos/as menores de 3 años.  Encontramos los siguientes establecimientos:

Estos son centros tipo en los que únicamente residen mujeres, y en España tenemos tres: Madrid I, ubicado en Alcalá de Henares; el Centro Penitenciario de Alcalá de Guadaira, en Sevilla; el Centro Penitenciario de Brieva, en Ávila. Por su parte, en Cataluña, que tiene su propia competencia ejecutiva en materia penitenciaria, se encuentra el Centre Penitenciari de Dones, conocido como Wad Ras.

Se encuentran en el interior de Prisiones Tipo, separados del resto del recinto en el que se encuentran hombres. La mayoría de las Macrocárceles incluyen al menos un módulo de mujeres, a excepción de 9 provincias.

Son recintos que se encuentran fuera de la prisión, destinados a hombres y mujeres en tercer grado o para madres clasificadas en tercer grado o en segundo grado bajo el régimen de flexibilidad. Sin embargo, estas no son muy utilizadas por las madres, a excepción de mujeres extranjeras que no disponen de otros recursos. La gestión de estos establecimientos se realiza a través de asociaciones, ONGs y entidades colaboradoras que son supervisadas por la Administración Penitenciaria.

Espacios dentro del Centro Penitenciario pero separados arquitectónicamente del resto. Aquí pueden acceder las mujeres que se encuentran en estado avanzado de embarazo. En España existen tres unidades de madres internas: en Alcalá de Guadaira (Sevilla), otra en el Centro Penitenciario de Picassent (Valencia), y otra en el Centro Penitenciario Madrid VI, en Aranjuez. Y, en Cataluña, el Centro Penitenciario de Wad-Ras también tiene unidad de madres.

Se encuentran destinados al menor y sus progenitores, cuando ambos se encuentren en una pena privativa de libertad, clasificados en régimen ordinario de segundo grado, para evitar así la desestructuración familiar. Actualmente en España tenemos el módulo familiar del Centro Penitenciario de Madrid VI (Aranjuez).

Se trata de la iniciativa más novedosa, que consiste en edificios independientes creados específicamente para la intervención de las madres con sus hijos/as, favoreciendo el desarrollo físico, madurativo y psicológico del menor.  A esta unidad podrán acceder mujeres que se encuentren en segundo grado, con condiciones de flexibilidad, con hijos a su cargo menores de 3 tres años. Excepcionalmente podrán acceder mujeres en situación preventiva o en tercer grado con hijos menores de 3 años, e incluso hasta los 6 años según las condiciones existentes. Asimismo podrán acceder aquellas que estén esperando un hijo a partir del sexto mes de embarazo si se encuentran en alguna de las condiciones mencionadas. Actualmente en España disponemos de tres unidades de este tipo, en Palma de Mallorca, en Sevilla y en Madrid. Estas se encuentran vinculadas administrativamente a los Centros de Inserción Social (CIS).

CIRCUNSTANCIAS, INCONVENIENTES Y DISCRIMINACIONES

Es evidente que la población reclusa femenina es muy inferior a la masculina, y eso ha generado ciertas discriminaciones hacia ellas.

Los establecimientos penitenciarios fueron creados por y para hombres, por lo tanto, lo que se ha hecho ha sido ir adaptando estos espacios y, el encarcelamiento en general, a las mujeres, desarrollandose varios problemas

El primer y gran problema es la distancia con los familiares. Como se ha mencionado, existen muy pocas prisiones exclusivamente femeninas, siendo lo habitual la existencia de módulos dentro Macrocárceles. Aun así, todavía existen 9 provincias en las que no hay ni siquiera módulos de mujeres, por lo tanto esas mujeres tienen que ser desplazadas a otros lugares, distanciandose de sus familiares.

En la mayoría de las prisiones lo que se ha hecho ha sido añadir departamentos o módulos de mujeres en prisiones construidas para hombres, lo cual ha hecho que vivan en una peor situación de habitabilidad, con unas instalaciones más precarias. Esto mismo se traslada a las actividades, que se ubican en la zona masculina, dificultando su acceso. Además, se muestra una clara diferencia de género, ya que para las mujeres se ofertan actividades de corte y confección, peluquería o cocina, por lo que incluso, dentro de prisión los empleos siguen estando sesgados según el género.

La escasez de módulos y prisiones repercute en la falta de clasificación de las internas. Cada interna debería ser clasificada según su edad, perfil delictivo, etc., pero debido a la falta de recursos existentes y de espacio, no puede hacerse. Esto es un gran problema, ya que no todas las delincuentes son iguales y, por ello, cada una requiere una respuesta penitenciaria acorde a su perfil y necesidades.

Maternidad

En el caso de las madres, hay muy pocas unidades destinadas a la maternidad, y estas se encuentran en una situación más complicada. De por sí, las mujeres suelen presentar sentimientos de culpa e inferioridad, y estos aumentan cuando tienen hijos. Por un lado, si deciden tener a sus hijos/as en prisión, esto va a suponer un mayor desarraigo familiar, puesto que lo más probable es que la tengan que trasladar. Además, la situación en la que van a vivir, encerrados, puede afectar tanto al desarrollo como a los derechos del propio menor. Por otra parte, si decide alejarlo de ella, sufren una dolorosa separación, de nuevo sienten culpabilidad y una gran desvinculación familiar. Sea cual sea la opción elegida va tener una gran repercusión en la salud mental de la mujer.

reflexión final

Al parecer, las mujeres internas representan “la exclusión de la exclusión”, puesto que se encuentran en una situación complicada por partida doble, su sexo y reclusión. Es importante volcarse en nuevas políticas penitenciarias con perspectiva de género, que intenten paliar todas estas diferencias y discriminaciones. 

Así, en el año 2008 se aprobó el «Programa de Acciones para la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito penitenciario«. Este incluía más de 120 medidas, pero terminó en 2011 con el cambio de gobierno. Se desconoce el grado de implantación del programa y sus resultados. Por lo tanto, sigue siendo una tarea pendiente lograr la igualdad tanto dentro como fuera de prisión. 

Ángela Martín García

Psicóloga especialista en análisis de conducta criminal

METODO 2.0

bibliografía

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Gea Fernández, M. (2017). Maternidad en prisión: situación de los hijos e hijas que acompañan a sus madres compartiendo condena. Papers: revista de sociologia102(2), 0287-310.

Ruiz Soriano, M. (2018). Ser mujer y madre en prisión. Análisis del trabajo educativo realizado en la unidad externa de madres» Jaime Garralda» a través de las voces de las mujeres internas: una alternativa al centro penitenciario cerrado. Universidad Complutense de Madrid.

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