Yihadismo e Internet: nuevas formas de (auto)adoctrinamiento

Yihadismo e Internet: nuevas formas de (auto)adoctrinamiento

Resumen

El adoctrinamiento yihadista en el ciberespacio. El terrorismo internacional continúa siendo una de las principales amenazas a las que se debe enfrentar cualquier Estado. El auge de las redes sociales desde hace más de una década y el incremento exponencial del tiempo que hemos pasado en Internet en este último año, provocado por la crisis sanitaria a causa de la COVID-19, han puesto en el punto de mira a las actividades de (auto)adoctrinamiento de naturaleza yihadista que podemos encontrar en el ciberespacio. Así, la necesidad de aceptación, la búsqueda de un motivo vital o la fácil manipulación en la adolescencia se han señalado como factores de riesgo en estos nuevos y sofisticados procesos de aleccionamiento.

Keywords: yihadismo, internet, adoctrinamiento, autoadoctrinamiento

     Son muchas las explicaciones y modelos académicos que se han elaborado para abordar la conducta terrorista. Desde enfoques socioestructurales hasta los puramente psicológicos. No obstante, no es objetivo del presente artículo entrar en debates teóricos. Por ello, haremos hincapié en señalar, en base a los datos de los que disponemos, cómo el yihadismo continúa siendo una de las amenazas con mayor impacto social a la que se debe enfrentar la seguridad internacional. Y si algo ha quedado patente es la rápida adaptación de los grupos terroristas a las nuevas situaciones a las que se enfrentan.

     Numerosos estudios han indicado que los factores de riesgo que predominan en la radicalización yihadista son, entre otros, el historial de incidencia delictiva, las amistades con criminales, ser miembro de un grupo radical durante mucho tiempo, estar desempleado y tener un bajo nivel socio-educativo.1 De entre todos ellos, uno de los típicamente estudiados han sido las afiliaciones con otras personas que cometen atentados terroristas. En este sentido, se ha llegado a afirmar que el 70% de las personas que se unen a Al-Qaeda lo hacen con amistades.2,3 Por este motivo, los mass media y la expansión de Internet cobran una gran relevancia.

     Antes de la irrupción de Internet y su enorme impacto en todos los procesos de (auto)adoctrinamiento yihadista se asumía que existían dos vías de acceso al terrorismo:4

La persona terrorista ha podido criarse en una familia que defiende una determinada ideología, lo que acaba generando en el sujeto una serie de ideas preconcebidas del mundo, continuando este proceso de adoctrinamiento en la adolescencia para legitimar el uso de la violencia contra el colectivo considerado “malvado” o “enemigo”. Así, la vía educativa se vincula estrechamente con las teorías sociales del aprendizaje cultural.

Esta vertiente, más directamente relacionada con teorías como la de reducción de la incertidumbre, postula que los jóvenes nunca han pertenecido a familias ideologizadas. De este modo, pone el foco en la exclusión social por diversos factores personales (etnia, color de piel, credo religioso, etc.). Ante esta situación de exclusión, una persona del colectivo terrorista les tiende la mano y sufren una “transmutación” cuando se convencen de que todos los mencionados factores de exclusión social desaparecen en la medida que son aceptados en su nuevo grupo de referencia.

     Sin embargo, desde principios del siglo XXI se han acentuado los procesos de globalización y digitalización, lo que ha propiciado una auténtica renovación y revolución en el modo de actuación de las organizaciones terroristas. Algunos autores han argumentado que estos grupos fueron los primeros en adaptarse a las nuevas formas de comunicación.5 De hecho, podríamos considerar que esta utilización de los medios de comunicación fue uno de los grandes pilares del funcionamiento del Estado Islámico. Tanto es así que la “globalización del terrorismo” ha fomentado el uso de redes internacionales de comunicación, con el fin de optimizar los procesos de coordinación entre sus nodos. De este modo, los mass media (Internet, principalmente) son utilizados con diversos fines, tales como darse a conocer, justificar sus actos e intentar ideologizar a la población.

adoctrinamiento yihadista

Imagen 1. Contenido yihadista eliminado de la aplicación Telegram entre 2016 y 2020. Fuente: Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (Muñoz, 2020).

     Internet cumple, además, una última función esencial: la captación de nuevos adeptos. La propaganda es el reclamo para que simpatizantes de la causa den el paso hacia la participación en estas acciones terroristas. Una vez la persona ha sido reclutada, se le adoctrina y se le mantiene en contacto con el resto de la red terrorista a través del ciberespacio. Este último año en el que los usuarios han incrementado exponencialmente el tiempo que pasan en Internet debido a la COVID-19, las actividades que antes requerían contacto directo han pasado a realizarse a través del ciberespacio. En su reciente publicación, Luis de la Corte y Marta Summers han advertido de que este incremento de horas podría propiciar el aumento de los procesos de radicalización violenta y reclutamiento terrorista por vía online.6

     En el anuario sobre operaciones policiales antiyihadistas realizadas en el año 2020 elaborado por el equipo de Sec2Crime se ha observado esta tendencia.7 Así, en la mayoría de los casos se detuvo a personas que usaban las redes sociales, entre las que destaca Twitter. Los detenidos hacían uso de esta aplicación para difundir contenido yihadista, como la justificación de diversos atentados (por ejemplo, los de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto de 2017). Además, también se ha analizado el creciente proceso de autoadoctrinamiento, delito incorporado con la LO 2/2015 a través del artículo 572.2 del Código Penal. Las consecuencias psicológicas derivadas de la pandemia (ansiedad, estrés, preocupación e incertidumbre por el futuro, etc.) han podido influir en la consumición compulsiva de material yihadista (imágenes de violencia explícita, principalmente), ya que para muchas personas les supone la búsqueda de un motivo por el que luchar y, en última instancia, vivir.

     En relación con lo anterior, uno de los factores de riesgo que más preocupan es la edad de muchos consumidores de redes sociales. Los colectivos terroristas han puesto el foco en los y las adolescentes por su transición hacia la madurez, la búsqueda de un sentido vital, la fuerte necesidad de sentimiento de pertenencia a un grupo en el que sentirse aceptado y valorado y, en definitiva, su fácil manipulación e influencia. Así, Silvia de Francisco ha alertado de las campañas de captación desarrolladas exclusivamente para estos colectivos e incluso diferenciándolas por género. En el caso de las mujeres, el terrorista trata de ganarse su confianza para idealizar el pensamiento yihadista bajo un prisma romántico.8

     No obstante, no debemos olvidar la relevancia del “terrorismo mediático”, en tanto en cuanto muchos de los vídeos con contenido yihadista se han difundido en los medios de comunicación durante años. En otras palabras, la difusión de este delicado material también ha sido utilizada por los propios Estados ofreciendo en muchas ocasiones enfoques sensacionalistas. En palabras de Hernández Valls:

Lo que sí parece evidente es que el terrorismo guarda una estrecha relación con los medios de comunicación, y el peligro de esa estrecha relación, que medios de comunicación y terrorismo mantienen, es la certeza de que ese vínculo supone una especie de “simbiosis”, ya que, si bien los terroristas encuentran en los medios el eco deseado para propagar su denominación o su propio mensaje, los terroristas proporcionan, a su vez, el espectáculo que los periodistas necesitan para satisfacer a la audiencia.”9

     Esta difusión del mensaje en redes y medios de comunicación tradicionales puede tener el efecto adverso de ganar simpatizantes, por lo que se debe ser cauto con la forma en la que se expresa este tipo de contenido. La manera en la que expresamos las ideas puede configurar nuestras estructuras y esquemas mentales que utilizamos para dar sentido a los hechos.

En resumen, si bien no podemos definir un único perfil yihadista, son numerosos los factores de riesgo que se han estudiado y que favorecen la radicalización. Además, el auge del proceso de digitalización y el aumento de uso de redes sociales han propiciado la creación por parte de estas organizaciones terroristas de nuevos métodos de captación, con especial relevancia en la adolescencia. Por todo ello, nos encontramos ante un tema de gran trascendencia, pero de difícil solución, ya que la radicalización violenta y el (auto)adoctrinamiento en Internet no es fácilmente detectable. La prevención, en términos de un aumento de la cultura de la defensa, se ha señalado como un buen punto de partida. Y es que, como señalábamos al inicio, la ideología yihadista y los grupos que la enarbolan continúan siendo una seria amenaza para la seguridad internacional y el mantenimiento de la paz.

Daniel González Jiménez

Psicólogo y Analista de Inteligencia

Anuario 2020 sobre Terrorismo Yihadista en España.

INFOGRAFÍAS SOBRE DELINCUENCIA JUVENIL

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Bibliografía.

  1. Dhumad, S., Candilis, P. J., Cleary, S. D., Dyer, A. R., y Khalifa, N. (2020). Risk factors for terrorism: a comparison of family, childhood, and personality risk factors among Iraqi terrorists, murderers, and controls. Behavioral sciences of terrorism and political aggression, 12(1), 72-88.
  2. Monahan, J. (2017). The individual risk assessment of terrorism: Recent developments. The handbook of the criminology of terrorism, 520-534.
  3. Reinares, F., García-Calvo, C., y Vicente, A. (2017). Dos factores que explican la radicalización yihadista en España. Recuperado de http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari62-2017-reinares-garciacalvo-vicente-dos-factores-explican-radicalizacion-yihadista-espana
  4. Pérez, F. (2016). Psicología del terrorismo. Actualidad Criminológica UCJC, 1-8.
  5. Sánchez, G. (2010). Propaganda terrorista y medios de comunicación. Comunicación y hombre, 6, 103-122.
  6. De la Corte, L., y Summers, M. (2020). Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Recuperado de http://www.ieee.es/contenido/noticias/2021/02/DIEEEINV01_2021LUICOR_YihadPandemia.html
  7. (2020). Anuario Terrorismo España 2020. Sec2Crime. Recuperado de https://www.sec2crime.com/2020/12/22/anuario-terrorismo-espana-2020/
  8. De Francisco, S. (2020). Daesh y Covid-19: impacto de la pandemia en las actividades de captación y radicalización. Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET). Recuperado de https://observatorioterrorismo.com/actividades/daesh-y-covid-19-impacto-de-la-pandemia-en-las-actividades-de-captacion-y-radicalizacion/
  9. Hernández, F. (2017). Terrorismo y propaganda en los medios de comunicación. El final de ETA a través de la prensa. Recuperado de https://eprints.ucm.es/41932/1/T38577.pdf

– EL ADOCTRINAMIENTO YIHADISTA EN EL CIBERESPACIO –

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