La amenaza del ecoterrorismo y su permanente controversia

La amenaza del ecoterrorismo y su permanente controversia
rESUMEN

Pese a que las últimas décadas están marcadas por el terrorismo de corte yihadista, resultaría un error obviar la enorme variedad de tipologías terroristas existentes, entre ellas una de las más desconocidas es el ecoterrorismo. Estos grupos radicales se rigen en defensa de los derechos de los animales y el medioambiente, provocando para ello infinidad de delitos y actos de terrorismo. Es por ello que resultará fundamental entender qué es el ecoterrorismo y su permanente controversia.

Palabras clave

Ecoterrorismo, terrosimo ambiental, terrorismo domestico, medioambiente

DEFINICIÓN DE ECOTERRORISMO

El ecoterrorismo hace alusión a los actos llevados a cabo por individuos cuyo objetivo principal es poner fin a la destrucción del medio ambiente y a la explotación animal ante la clara inoperancia gubernamental en su protección.

QUÉ ES EL ECOTERRORISMO. EL TÉRMINO

Sin embargo, existe una gran controversia en torno a la terminología apropiada para definir esta clase de terrorismo. Esta disputa se origina al agrupar en el mismo fenómeno al ecoterrorismo y el terrorismo contra el medio ambiente, siendo sus intereses opuestos. El ecoterrorismo busca la protección de la naturaleza. Al contrario, el terrorismo ambiental busca precisamente la destrucción de esta para privar a las poblaciones de los beneficios que la naturaleza aporta.[1] Ante esta lucha terminológica seguiremos la línea planteada por el FBI. Este utiliza el término ecoterrorismo para definir a los grupos que causan daños a la propiedad en defensa de la protección animal y medioambiental.[2]

CONTROVERSIA Y EJEMPLOS DE ECOTERRORISMO

Ciertamente una gran parte de la crítica existente en torno al término “ecoterrorismo” argumenta que no se trata de terrorismo, sino de un radicalismo ambiental. Y aunque es cierto que en ambas versiones se vislumbra el carácter activista, en el caso del ecoterrorismo va un paso más allá. Ya que, las ideologías y actuaciones del ecoterrorismo son más agresivas.

En este sentido, el FBI, que divide la amenaza terrorista en internacional y doméstica. De este modo, enmarca al ecoterrorismo dentro de esta última, argumentando que encaja a la perfección con la definición de terrorismo doméstico; “El terrorismo doméstico sería el uso ilegal, o amenaza de uso, de violencia por parte de individuos o grupos, que operan dentro de un territorio sin dirección extranjera cometido contra personas o propiedades con el objetivo de intimidar o coaccionar a un gobierno, a la población civil o cualquier segmento de los mismos”. [5] Con todo esto, El FBI estima que tanto ELF como ALF han llevado a cabo más de 600 actos criminales en Estados Unidos desde el año 1996, superando los 50 millones de dólares en daños ocasionados. Mientras tanto, fuera de las fronteras americanas, se estiman daños superiores a los 100 millones de dólares.

 

No obstante, a nivel europeo los últimos informes de EUROPOL aluden a que el activismo de estos grupos se concentró en acciones pacíficas y legales. Hablando por lo tanto de activismo, y no de terrorismo.[6] De hecho aquí se puede comprobar esta disputa terminológica. Por un lado están los que consideran que el ecoterrorismo es una forma de terrorismo porque busca intimidar y aterrorizar para consolidar sus objetivos. Por otro lado los que argumentan que sus ataques no van dirigidos contra personas, sino contra propiedades y bienes materiales. Y en consecuencia, no pueden ser considerados como terrorismo. 

Sin embargo, esta discusión no es propiedad exclusiva del ecoterrorismo. Ya que, sucedió de manera similar con anterioridad con otros términos como los que consideraban ciertos actos como revolución o liberadores, en contra de los que apostaban por calificarlo como terrorismo o terroristas. Todo ello debido a determinadas creencias y conveniencia.

 

De manera similar, existe otra corriente que opta por incluir a estos grupos dentro de la categoría de terrorismo de intereses especiales. De este modo, a diferencia de las organizaciones terroristas tradicionales que buscan efectuar un cambio político generalizado, estos grupos persiguen resolver problemas muy específicos.

Como se puede observar el fenómeno cuenta con innumerables disputas. Además, a estas se debe añadir la establecida por numerosos expertos en la materia, los cuales indican que habría que quitarlos el eco del nombre, ya que son solo terroristas.

perfil y motivaciones

Una vez recogidas de manera breve todas las controversias a las que hace frente el término ecoterrorismo, es interesante establecer cuáles son las motivaciones que llevan a los individuos a formar parte de los grupos. Ademas de determinar cuál es la forma de ingreso en estos. Uno de los factores más desconcertante de los ecoterroristas es la dificultad que existe para establecer un perfil de estos sujetos. El motivo es que estamos ante individuos completamente normales, sin patologías mentales ni enfermedades, que han decidido participar en un acto terrorista por propia voluntad.[7]

El único requisito para formar parte de estos grupos es llevar a cabo una acción directa y personal cuyo fin justifique las actuaciones del grupo. Por lo tanto no es necesario llevar a cabo una militancia activa ni el pago de cuotas o afiliación. Estos basan su actividad en la permanente justificación de sus actuaciones, lo que les permite perpetuar su comportamiento.[8] En consecuencia, al tratarse de una vertiente derivada del terrorismo anarquista hacen suya la estrategia de la propaganda por el hecho. Mediante esta se establece que el impacto generado por una acción es más fuerte que la simple palabra.

Parece que las personas involucradas en el ecoterrorismo cometen actos delictivos por dos motivos básicos. 

  • En primer lugar extender su ideología radical. 
  • En segundo lugar para prevenir o erradicar la alteración del entorno natural y de sus especies

Desde el punto de vista criminológico, y siguiendo las teorías sociológicas tradicionales de Durkheim, el extremismo ambiental creería que la sociedad industrial ha olvidado que la supremacía le corresponde a la naturaleza.[9]

Otro medio para explicar el fenómeno sería la teoría de Merton (1986). Esta indica que ciertos individuos alcanzan objetivos legítimos mediante medios ilegítimos. Por esto mismo y ante la ineficacia de acciones para la protección de la naturaleza por parte del gobierno, se ven obligados a emplear medios innovadores e ilícitos para alcanzar sus objetivos.[10]

conclusiones

Resulta necesario darle al ecoterrorismo la importancia que tiene, ya que es una amenaza que ha permanecido a la sombra de otras, pero que nunca ha dejado de existir. Es por ello que en los últimos años las actuaciones han sufrido un aumento en cuanto a número y violencia. Igualmente son ya muchas las voces que advierten de que el verdadero peligro terrorista es el que se encuentra en el interior de los países, con el terrorismo doméstico. Por consiguiente el ecoterrorismo es el mejor ejemplo de esto. Además, con el avance de las tecnologías, los grupos ecoterroristas han visto un medio ideal en el que difundir sus ideales, captar nuevos miembros e incluso realizar ataques en el mundo virtual.[11] 

En los últimos tiempos, la tendencia en materia antiterrorista ha ido dirigida a centrar todos los esfuerzos y recursos para acabar con el terrorismo de corte yihadista. A pesar de que la probabilidad de que un atentado doméstico se produzca puede llegar a ser incluso superior.

Con todo esto, y dejando de lado esta vez al terrorismo contra el medio ambiente, resultará imprescindible reconocer al ecoterrorismo como tal para poner en marcha todos los medios disponibles para contrarrestarlo. Por esto mismo las medidas no pueden basarse simplemente en el agravamiento de las penas. Como se pudo comprobar en el caso estadounidense, esto por sí solo no resulta eficaz. En conclusión, será necesario poner en marcha a todos los actores sociales para poner solución a un fenómeno que, aunque sin hacer demasiado ruido, es gravemente perjudicial para la sociedad. Todo ello con independencia de que los objetivos que persiga sean más o menos legítimos.

 El fin no siempre justifica los medios.

Jairo Sánchez Gómez

Criminólogo y Analista de Terrorismo Internacional

Anuario 2020 sobre Terrorismo Yihadista en España.

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bibliografía

[1] E. Chalecki (Septiembre 2001): A New Vigilance: Identifying and Reducing the Risks of Environmental Terrorism, Pacific Institute. Recuperado de: https://web.archive.org/web/20070713022700/http://www.pacinst.org/reports/environment_and_terrorism/environmental_terrorism_final.pdf

[2]FBI. (12 febrero 2012). “The Threat of Eco-Terrorism”. Fbi.gov, Recuperado de https://www.fbi.gov/news/testimony/the-threat-of-eco-terrorism

[3] COLBY. Context of Eco Terrorism from Pitchforks to Twitter: Anthropology of Social Movements. The Colby College Community web. Recuperado de: http://web.colby.edu/social-movements/eg-history-eco-terrorism/

[4] FBI. (12 febrero 2012). “The Threat of Eco-Terrorism”. Fbi.gov, Recuperado de https://www.fbi.gov/news/testimony/the-threat-of-eco-terrorism

[5] Notes de Seguritat (2018). Ecoterrorismo, terrorismo ecológico o terrorismo en defensa del medio ambiente. Gencat.cat, Recuperado de: https://notesdeseguretat.blog.gencat.cat/2018/04/04/ecoterrorismo-terrorismo-ecologico-o-terrorismo-en-defensa-del-medio-ambiente/

[6] FAIR (1 de junio de 1996). Exploding ABC´s Unabomber Hoax. Recuperado de: https://fair.org/extra/exploding-abcs-unabomber-hoax

[7] Laqueur, W. (I 999).  The new terrorism: Fanaticism and the arms of mass destruction.  New York: Oxford University Press.

[8] Burke, T y Nilson, C. (2022). Envirolmental Extremist and The Eco-Terrorism Movement. ACJS TODAY, Recuperado de: https://www.unl.edu/eskridge/ecoterrorism.html

[9] Ibíd.

[10] Ibíd.

[11] ADL. Ecoterrorism: Extremism in the Animal Rights and Environmentalist Movements. Recuperado de: https://www.adl.org/education/resources/reports/ecoterrorism

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