La Delincuencia Juvenil explicada desde el Modelo TRD

La Delincuencia Juvenil explicada desde el Modelo TRD

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

Friedrich Wilhelm Nietzsche

El Modelo TRD es una teoría de la delincuencia que intenta ver y esclarecer cuáles son verdaderamente los factores que están en la base de muchas carreras delictivas. La respuesta que se da a esta cuestión es que los tres grandes grupos de factores del riesgo para el crimen serán: aspectos personales del individuo (impulsividad, creencias que faciliten el delito), carencia de apoyo prosocial en las familias y la presencia de oportunidades a las que los sujetos se ven expuestos. De esta forma, la delincuencia juvenil se explicaría mediante un perfil de confluencia de los tres factores de riesgo (A, B y C).

Palabras clave: delincuencia, jóvenes, teoría, aprendizaje, factor de riesgo

Lo prometido es deuda… Continuando con la línea de delimitación del concepto de delincuencia juvenil y sus factores de riesgo, e introduciéndonos en el término de delincuente, el Modelo del Triple Riesgo Delictivo (Modelo TRD en adelante), de Santiago Redondo (2008), ofrece a día de hoy una de las explicaciones más completas sobre la iniciación de las carreras delictivas de los individuos. 

¿Qué es el Modelo TRD?

El Modelo TRD es una teoría de la delincuencia, que intenta ver y esclarecer cuáles son los factores verdaderos que están en la base de muchas carreras delictivas.

La respuesta la encuentra en los siguientes tres grandes factores de riesgo: aspectos personales del individuo (impulsividad, creencias que faciliten el delito); carencia de apoyo prosocial en las familias; y la presencia de oportunidades a las que los sujetos se ven expuestos (fuentes de riesgo A, B y C).

Se trata de un modelo integrador de diferentes teorías explicativas del delito, es decir, combina y hace compatibles diferentes teorías del delito como la Teoría del Aprendizaje Social (Akers y Burgess, 1966), la Teoría de los Vínculos Sociales o Control Social (Hirschi, 1969) la Teoría General de la Tensión (Merton, 1938) la Perspectiva del Labeling (Becker, 1963) o recientes teorías de situaciones o de oportunidad, que en el Modelo TRD se corresponden con alguno de los tres grandes grupos de riesgo del siguiente modo:

La principal premisa del Modelo TRD reside en que cuanto más desfavorable sea la puntuación de un sujeto en la combinación de las tres dimensiones, mayor será la probabilidad de que se hayan desencadenado procesos criminógenos en el mismo y, en consecuencia, mayor será su riesgo delictivo.

Ahora bien, el TRD no es contradictorio con las teorías tradicionales de la delincuencia mencionadas, sino que se concibe como una estructura global, susceptible de acoger distintos procesos explicativos del comportamiento delictivo.

La Criminología es una Ciencia Social, gracias a la cual, mediante teorías como el Modelo TRD, podemos estimar la probabilidad de que un individuo se inicie en la delincuencia, pero no afirmar que ello vaya a pasar con certeza absoluta.

Hilando más fino

Santiago Redondo nos ofrece un sistema operativo para estimar el riesgo de conducta antisocial de los individuos mediante la observancia de los factores de riesgo y de protección que influyen en las carreras delictivas.

En dicho sistema los factores de riesgo y protección se conciben como dimensiones continuas de riesgo, admitiendo distintos gradientes de influencia perjudicial o benefactora sobre el sujeto.

Las dimensiones de riesgo se organizan en tres fuentes o categorías:

Las dos primeras fuentes de riesgo son definidas por variables continuas de riesgo-protección, denominadas también “dimensiones de riesgo”, delimitadas en sus extremos por pares de factores actuales, uno de riesgo y otro de protección.

El cruce de dimensiones A y B en un sujeto condicionan su motivación antisocial o delictiva:

Según el Modelo TRD, algunos jóvenes infractores se inician en la delincuencia a partir de la influencia de modelos delictivos, es decir, aprenden a delinquir en la calle observando a otros que infringen la norma. Este resultado saldría de la influencia de una dimensión B en su lado negativo o de mayor riesgo (modelos delictivos de los que aprender la delincuencia) sobre una dimensión A negativa (las definiciones delictivas ya concebidas y asumidas por el sujeto).

Y los riesgos situacionales o de oportunidad (dimensión C), igual que las dimensiones A y B, podrán “provocar” por sí solos, episodios antisociales delictivos.

Así, combinando las tres dimensiones de riesgo, la delincuencia juvenil se explicaría mediante un perfil de confluencia de los tres factores de riesgo (A, B y C), respondiendo a este perfil jóvenes que han sido niños difíciles en su infancia (riesgo A), pero además, han sido desatendidos y escasamente controlados por sus padres y maestros o han tenido amistad con jóvenes delincuentes (riesgo B), y además, han frecuentado lugares de alta exposición a estímulos favorecedores de robos, peleas, consumos y tráfico de drogas (riesgo C).

Aplicación práctica del Modelo TRD como explicación de la delincuencia juvenil

Martínez Lupiáñez et al. (2015) elaboran un estudio práctico desarrollado en la ciudad de Málaga, tomando como muestra 422 jóvenes de entre 12 y 17 años y evaluándolos mediante el Inventario de Riesgos Individuales y Sociales J (IRIS J), elaborado en base al Modelo TRD.


Los resultados arrojan que la comisión de un delito o acción antisocial por estos jóvenes, es influida en un 43% por la suma de los tres grandes factores de riesgo A, B y C.


Los autores analizan cada dimensión por separado, y nos revelan que el factor de oportunidad es el que tiene más fuerza explicativa, ya que es ineludible para que se produzca el delito.

Además, los resultados revelaron que el índice de oportunidad es diferente para chicos y chicas, siendo mayor para los chicos.

Este trabajo es la perfecta demostración de que el Modelo TRD es una explicación a las conductas antisociales de los jóvenes infractores completamente válida y consistente.

Bibliografía

Redondo Illescas, S. (2008). Individuos, sociedades y oportunidades en la explicación y prevención del delito: Modelo del Triple Riesgo Delictivo (TRD). REIC (Revista Española de Investigación Criminológica).

Martínez Lupiáñez, I., Muñoz Morales, E., Navarro, C., Maldonado Palominio, J., Hurtado Castillo, C., Muñoz Ámbel Franco, A., y Navarro Romo, M. (2015). Menores en riesgo. Una explicación de la delincuencia juvenil desde la perspectiva de la teoría del triple riesgo delictivo. Boletín Criminológico (Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología).

Ralitsa Plamenova. Criminóloga en Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias.

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