En busca del perfecto Analista de Inteligencia. Parte I: soft skills.

En busca del perfecto Analista de Inteligencia. Parte I: soft skills.

Soft Skills. Después de siete semanas de #Intelsábados, la mayoría sabéis qué es el Análisis de Inteligencia y por qué la información es la piedra angular del análisis. Lo hemos dicho muchas veces, la información es poder.

Muchos podéis pensar que este cambio de paradigma viene sobrevenido por el auge de la tecnología, en el momento en que cada uno desprivatizó su información personal (in)conscientemente al loguearse en Facebook. 

En cierta manera, la entrada de las redes sociales fue un cambio importante para el valor de la información, pero ésta siempre ha sido la piedra angular para el desarrollo de acontecimiento históricos como movimientos revolucionarios, estrategias militares en guerras, desarrollo de estados modernos o procesos tecnológicos. El poder de la información siempre ha movido al mundo y a sus actores, por eso debemos ser conscientes qué entregamos a cambio de nada.

La inteligencia no es nada sin información. Ya sabemos que ésta es un proceso de transformación de datos a informaciones que a su vez se convierten en conocimiento o inteligencia. Pero si nos remitimos a la definición más sencilla de inteligencia, ésta es la capacidad de entender o comprender, de resolver problemas. No es más que una habilidad o destreza personal (soft skills) , la cual vamos a explotar hoy en este #Intelsábados en búsqueda del analista perfecto.

El Analista es un especialista en obtención, valoración, integración, análisis e interpretación de información para su conversión en un conocimiento útil, orientado a facilitar la toma de decisiones.

Llevamos años escuchando la importancia que tiene la especialización en cualquier área de conocimiento, pero en realidad un analista generalista es mucho más útil en una Unidad de Inteligencia. En la sociedad actual en la que muchos creen que saben de todo, se lleva años tendiendo a enfocar carreras profesionales en torno a una especialización para así dominar un área de conocimiento concreto, pero en mi opinión, en Análisis de Inteligencia esta situación es poco útil. Construir una unidad de inteligencia repleta de muchos especialistas y pocos generalistas, conlleva a la individualización del trabajo, lo que puede conllevar a pérdida de responsabilidades o luchas de egos, que influyen directamente en el avance de la organización. Cada persona focalizará su trabajo en su parcela y en caso de error en el proceso generará culpar a otros eslabones de la cadena para justificar su propio cometido. En cambio, si se construyen unidades de inteligencia multidisciplinares, colaborativas y generalistas, donde cada analista tienda a un área de especialización pero que no se dedique solo a dicha materia, se crea un ambiente proclive al éxito en los resultados. Además, se puede crear una variable interesante de liderazgo rotativo donde, dependiendo del focus de la investigación, sea un analista distinto en cada investigación quien lidere el trabajo de todos en base a su área predominante de conocimiento.

Es importante crear una relación de compromiso con todos los analistas, donde estos compartan la misión, visión y valores de la organización, y se sientan parte de ella para así poder sentir cuando algún componente de esta no se encuentra en sintonía con los demás.

Hay características del analista que no son entrenables y que toman una importancia significativa en el desarrollo de una investigación o trabajo en equipo, como pueden ser la empatía, la capacidad de comunicación y/o expresión, la escucha activa, proactividad, liderazgo, etc. En cambio hay otras competencias que sí pueden mejorarse o entrenarse y que son igual de importantes como el pensamiento crítico, la creatividad, la ausencia de miedo al cambio, persuasión, etc. Este tipo de rasgos no hacen mejor a un analista en sí, pero en cambio, sí son importantes para crear un analista mejorado que pueda aportar mucho más valor a una organización, ya que este conjunto de habilidades puede facilitar la solución de problemas en ambientes de estrés o puede resolver fallos en los procesos de trabajo entre equipos.

Unos de los valores mas interesantes en la creación del analista perfecto es estar orientado a la organización, es decir, si estamos en una organización privada lo lógico es pensar que el fin de la Unidad de Inteligencia es el lucro económico. Por este motivo, es importante hacer partícipe al analista del objetivo final de la organización, haciéndole ser responsable de la maximización del beneficio en cualquier ámbito. Para ello, la capacidad de motivación del analista es crucial, así como tener a una persona flexible y abierta a escuchar o recibir interpretaciones de su trabajo, que sea diplomática ya que hay que saber manejarse en situaciones peligrosas o de estrés, así como ser una persona proactiva, curiosa y constante, que se incansable en la búsqueda de explicaciones y con capacidad para estar sometida a presiones o moverse y recrearse en las situaciones de fracaso.

Tener una visión ampliada y saber mirar por todo el conjunto de la unidad es vital para un desarrollo sano de una Unidad de Inteligencia de nueva creación.

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En mi opinión, éstas son algunas de las características y competencias que un buen analista debe tener. En la próxima entrega definiré aspectos más específicos de la formación del analista o de otras habilidades menos ligadas a la personalidad y que son igual de importantes como las llamadas soft skills.

¡Nos leemos!

Juan C.

Analista de ciberinteligencia, en decysyon.

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